28 de mayo de 2010

Los que fracasan al triunfar (reflexiones acerca del texto de Freud)



Escribo el siguiente análisis basado en el artículo de S. Freud del año 1916. En él  se refiere  a las controvertidas vivencias de aquellas personas que, luego de un proceso arduo de esfuerzo logran alcanzar la meta deseada y,  sin embargo, los invade una contradictoria sensación de fracaso que se traduce en una imposibilidad de disfrutar felizmente lo obtenido. 
Para Freud esta vivencia es una de las tantas consecuencias posibles del atravesamiento del Complejo de Edipo, punto nodal en la teoria psiconalítica.




Fracasar, triunfar palabras que escuchamos a diario y que se ubican en los extremos de esa escala imaginaria que evalúa nuestros “logros”..
Obtener tal puesto de trabajo, brillar frente a quienes nos sentimos juzgados u observados (jefes, pares, familiares). El medio se ha vuelto muy competitivo, parece imposible quedarse afuera de esos parámetros.
Mas allá de esta “mirada” externa que nos juzga o condiciona, en mayor o menor grado, y que en el mejor de los casos podemos aprender a desestimar existe otra  que tiene mucho mas peso que cualquier voz calificada del afuera, es la auto evaluación, cuyo mandatos están regidos por la llamada conciencia moral.
¿Cuales con las razones que pueden condicionar al hombre para que sus logros o triunfos no sean vivenciados como tales? ¿Que aspectos de su personalidad, sucesos de su historia, rasgos identificatorios lo limitan y definen a la hora de observar y evaluar su propio accionar?..

Algunos ejemplos:
Quien encuentra al fin al amor de su vida, esa persona soñada y a partir de que la relación se hizo posible comienza a generar obstáculos inimaginables para que no pueda concretarse.
Quien pone todo su empeño y esfuerzo para lograr un titulo, recibirse, ser profesional y una vez que se obtiene el logro tan merecido no logra disfrutarlo y siente una sensación de vacío que no se condice con la meta lograda….
Quien pone en juego toda su capacidad para llegar a obtener el reconocimiento en lo laboral, ya sea un logro económico o jerárquico y una vez realizado lo embarga una sensación de angustia, o siente una ansiedad que los desorganiza o hasta comienzan a “provocar” síntomas en lo físico que le impiden disfrutar lo obtenido..




El deseo temido

El ser humano transita complejos laberintos a la hora de enfrentarse con su propio deseo, alguien me dijo alguna vez irónicamente “ojo con lo que deseas que puede hacerse realidad” y es algo de esto que se pone en juego paradójicamente cuando aparece el temor a lograr esa meta deseada..
Como si quedarse en el esfuerzo, en la lucha por alcanzar eso deseado fuera más tranquilizador o hasta más disfrutable que alcanzar su concreción.
El conflicto se pone en juego cuando la frustración interna (aquello que deseamos y no podemos alcanzar) que hasta ahora se había mantenido insatisfecha por que no se cumplía, produce un viraje y pasa a ser realidad. Seria como decir “manterme frustrado me garantiza no lograr el temido éxito”
Ahora, ¿por que el merecido triunfo, alcanzar los logros tan fantaseados pueden convertirse en algo que produce angustia?

La teoría psicoanalítica refiere en su fundamento que nuestros actos están regidos por mandatos que operan silenciosamente desde otro plano, el de lo inconciente y desde allí la carga emotiva que adquirieron los sucesos vivenciados en el periodo de la infancia, dejan una impronta en la vida de las personas.
Sabemos que el niño se desarrolla en un ambiente en el que establece sus primeros vínculos, y que estos dejaran marcas significativas en su forma de establecer lazos en la adultez. Crece en relación a los afectos, por momentos se aferrara a un progenitor y batallara contra el padre del sexo opuesto, esto generara diversas “pasiones” contradictorias (o sea que estamos hablando del Complejo de Edipo). Una sensación de triunfo efímera cuando descubra que es el tercero en discordia y que puede obtener determinados logros en cuanto al afecto en disputa.
La contradicción se experimenta en el momento en que lograr el afecto del padre en disputa implicaría también culpa por eliminar al padre del sexo opuesto y a la vez la sensación de quedar atrapado en este vinculo incestuoso que coartaría la salida a lo social.
Citando a Freud: “Una de las posibilidades de la resolución o salida del complejo de Edipo tendrá que ver con esta sensación de haber experimentado el Triunfo sobre el padre del mismo sexo, y esa “felicidad” lograda conlleva un fuerte sentimiento de culpa por haberlo vencido.”
El haberlo vencido (expulsándolo de la puja edípica) merece una culpa que se transforma en esta sensación de angustia que produce la no satisfacción del fin logrado..
Por ello es fundamental y estructurante que la función de la terceridad (o sea el padre del sexo opuesto o quien la represente) funcione, para no quedar atrapado fallida y repetidamente en el interjuego edipico.
Freud agrega también que generalmente estos hombres “triunfadores” ya de niños tuvieron capacidades naturales desarrolladas que real o inconciente despertaron admiración y preferencia del progenitor opuesto, una relación de tipo preferencial difícil de abandonar pero siempre teñida de este sentimiento de culpa .
El vínculo exclusivo será rechazado por el niño por vivirlo como algo asfixiante e intrusivo.. También cabe la interpretación de que el saboteo al éxito lo que permitiría es una especie de desilusión de esa madre tan expectante para lograr la independencia tan anhelada.. El fracaso es vivido como algo exclusivo
Por lo tanto el éxito vivido como algo temido, es demorado y su concreción deviene en angustia.

 La función del análisis
 

Un tratamiento analítico recorrería pues todos estos vericuetos y permitiría profundizar estas pasiones y vivencias pasadas, resignificarlas estableciendo las conexiones inconcientes del origen de esa angustia y para poder, finalmente, liberar esa carga afectiva que condiciona el momento actual.
Es en el trabajo analítico donde podría consumarse simbólicamente y con provecho aquello de lo que se huye, disolviendo la conflictiva edipica que se sigue sosteniendo y padeciendo, posibilitando la libertad de ser. Libertad para disfrutar y preservar desde otro lugar el amor, el éxito, la vida.



4 comentarios:

  1. Muy buen análisis, quisiera citarlo pero no dice quien lo escribió. Tu nombre?
    Soy Alma

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  2. Hola! gracias por leer y por la intención de citarlo. el articulo lo escribí hace un par de años soy licenciada en Psicologia y me interesa el psiconalisis freudiano.
    Soy Beatriz Moreno, si queres podes citar el blog. En mi perfil esta mi correo por si puedo ayudarte en algo .

    Saludos
    Bea

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  3. Mi pregunta es: ¿puede alguien llegar al suicidio por esto?
    al intento de suicidio.
    yo me quise suicidar justo en el momento en que mi terapeuta me diagnosticaba esto (no a causa de esto), y me daba para leer los que fracasan al triunfar.
    el querer matarse tiene que ver con este "fracaso continuo"?

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  4. Hola Matt, recien te leo.
    En principio no podria hablar de una causa que lleve a la idea suicida, eso se dirime en la historia personal. vivencias, identificaciones, fragilidad yoica, lo que produce llevar al acto algo de lo que no puede ponerse en palabras.. Seria irrespetuoso hablar de tu caso, solo me refiero en forma general.
    Respecto al texto, la sensación de fracaso no es vivida como tal, sino en forma de una angustia inexplicable, por eso es necesario desarmar la trama para poder significarla y liberar la carga de displacer.
    Creo entender que la sensacion de "fracaso continuo" a la que te referis tiene que ver mas con un ataque a la propia autoestima y es conciente..
    Espero haber sido clara, gracias por leer
    y Saludos!!
    Bea

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